Hasta hace nada servidor creía que Doom era el videojuego más portado de la historia, con versiones tan desquiciantes como la de una impresora o una calculadora, sin embargo el clásico Quake acaba de subir la apuesta convirtiéndose en un shooter para osciloscopios. Pekka Väänänen, el autor de semejante proeza, ha logrado reproducir la tridimensionalidad de un FPS en los circuitos de un Hitachi V-422, obteniendo como resultado lo que veréis al final de este párrafo. Lo cierto es que tiene que dar un mareo considerable pasarse más de quince minutos jugando a esto, pero es el precio que tendremos que pagar por romper la barrera de Matrix. Posiblemente nunca llegue a probar esta versión de Quake, y ni falta que me hace, porque con su mera existencia ya es motivo suficiente como para darle diez puntos más a ID Software en el ranking de estudios legendarios.