Llevamos tanto tiempo jugando a videojuegos que no nos damos cuenta de lo mucho que ha evolucionado esta industria. Los sprites monocromos han dado paso a los modelos poligonales hiperrealistas, la música midi a las bandas sonoras orquestales y los primitivos joysticks a la vanguardia de los controles táctiles. El mundo avanza sin esperar por nosotros y la mejor manera de comprobarlo es poner a la nueva hornada de jugadores delante de un clásico de nuestra época, como, por ejemplo Mega Man. Todos estaremos de acuerdo en que, incluso para nosotros, las dificultad de este título era bastante elevada, sin embargo éramos capaces de adaptarnos a la adversidad, divirtiéndonos en el proceso. ¿Qué sucederá con la chavalada cuando descubra un juego que no posee sistema de autoguardado, ni tutoriales, que no se regenera la vida perdida y que está plagado de enemigos cuyo único fin en la vida es arrancarnos la cabeza de cuajo? Por una vez me siento un ser superior, aunque nunca logré terminar ningún Mega Man. Eh, pero soy mejor jugador que ellos.

Sobre El Autor

Cocreador y exredactor de la revista Fase Extra Magazine. Antiguo administrador del blog Fase Extra. Fotógrafo, editor de vídeo, cortometrajista y buscador pasivo de oro. Disfrutando de los videojuegos desde la época de Amstrad CPC hasta la de Xbox One, y vuelta atrás. Defensor de Alone in the Dark (2008) y otras causas perdidas. Una vez tuve tiempo libre.