Por más que he buscado en la App Store y en Google Play no he encontrado un estudio de videojuegos que haya logrado trasladar de manera fiel los simuladores de carreras al entorno de las tabletas. Real Racing es quizá la apuesta que más se ha acercado al modelo de Gran Turismo, Grid o Forza Motorsport, sin embargo los que le hemos echado horas a la obra de Electronic Arts conocemos muy bien sus limitaciones. Buen intento, pero es más que un arcade encubierto. Yo ya doy por perdido el desarrollo de títulos que profundicen seriamente en la competición automovilística y en mi búsqueda de interesantes alternativas me he topado con Mind the Pixel, un estudio español que ha llegado a la misma conclusión, lo que le ha llevado a apostar por la creación de un juego tan diferente que llama la atención precisamente por su original planteamiento. Metallicars es único en su género, al menos un servidor no le ha encontrado competencia en su mercado. Se trata de una suerte de competición arcade en la que, sorprendentemente, no llegamos a conducir en ningún momento, ni tampoco nos convertimos en los managers de un equipo deportivo. En esta aplicación para iOS y Android nuestra tarea consistirá en usar los power-ups disponibles en su debido momento, con una barra que se recargará regularmente y que nos indicará cuando estarán listos nuestros poderes. El resto del tiempo serán las características del vehículo las que influirán en la carrera. Visto así es posible que penséis que las carreras se hacen aburridas con tanta inacción, pero el resultado es justamente el contrario. Si no elegimos con cuidado el momento y el ítem correcto lo más probable es que lleguemos los últimos, por no hablar de las ajustadas distancias que marcarán la diferencia entre la victoria y el fracaso. Un mal turbo o quedarnos sin adherencia justo en la curva más complicada hará que perdamos el primer puesto por tan solo medio coche. ¿Qué haremos, usar las habilidades nada más comenzar, dosificarlas o esperar hasta la segunda vuelta para correr como condenados? Hay cientos de estrategias a tomar y siempre andaremos al filo del abismo con cada elección. Por otro lado, si nuestro vehículo no es lo suficientemente competitivo podemos invertir el dinero ganado en mejorar la aerodinámica, comprar un motor mucho más potente o hacer que los power-ups duren más tiempo, y estos son solo tres ejemplos de lo que encontraremos en el garaje. Mind the Pixel tenía que incluir micropagos en el juego si quería rentabilizar su obra y lo ha hecho de una manera inteligente, permitiéndonos acelerar las mejoras del coche con dinero real y saltarnos los tiempos de espera. Más o menos lo mismo que han hecho en otros títulos como Dungeon Keeper solo que aquí podremos seguir compitiendo aunque el vehículo esté inmerso en plena evolución. No sé qué pensarán los puristas de la simulación de títulos como Metallicars, pero aquellos que busquen algo nuevo en el género descubrirán en este juego una excusa ideal para mantener vivo el gusto por la velocidad, porque podemos ponerle toda clase de adjetivos a la obra de Mind the Pixel pero os garantizo que os vais a picar a los pocos minutos, y encima con editor de niveles y carreras multijugador como extra. Estoy convencido de que más de uno se va a llevar una sorpresa con su apariencia casual.