La obsesión de Sony y Microsoft por hinchar el catálogo de sus nuevas consolas a base de remasterizaciones comienza a ser preocupante. Si la revisión The Last of Us o la franquicia de Halo eran movimientos comprensibles conociendo la enorme popularidad de ambos con Devil May Cry la cosa es más difícil de justificar. El 17 de marzo llegará a PlayStation 4 y Xbox One DmC: Definitive Edition, una versión potenciada del título de Ninja Theory, llegando al deseado combo de 1080p y 60 frames por segundo. También se han creado para la ocasión varios modos de juego extra, como Gods Must Die, que eleva la dificultad al máximo, y Must Style Mode, que nos obligará a ser unos virtuosos encadenando golpes. Hasta aquí la parte buena de la noticia, aunque no haya sido un éxito de ventas poca gente puede criticar la calidad de este reboot, porque Capcom aprovechará para estrenar otra remasterización en verano, la de Devil May Cry 4. Un juego de hace seis años al que nadie había pedido volver, sin embargo ya sabemos lo que dice el refrán: "En el país de los ciegos, el tuerto es el Rey". Antes de que el catálogo se llene de hack and slash de nueva generación la multinacional nipona ya habrá colocado su franquicia y posiblemente pueda dar luz verde a una nueva entrega.