Esta es la historia de un redactor de videojuegos cualquiera, un blogger activo que se sentía feliz entre los cientos de shooters que salían al mercado. Día tras día encadenaba alegremente partidas al Battlefield 4 mientras buscaba información de los próximos Doom 4, Advanced Warfare o Battlefield Hardline sin importarle mucho lo que sucedía a su alrededor. Tal era su conformismo que incluso había dejado de enojarse por la falta de noticias sobre Half-Life 3, el esperado retorno del caballero blanco. Sí, amigos, nuestro anodino redactor arrancaba las hojas del calendario con pragmático deseo, ajeno a lo vacía que resultaba su existencia, siempre cargada ésta de rutinarias tareas y horarios inflexibles. No obstante, un día un amigo le comenzó a hablar insistentemente de un nuevo título independiente que estaba causando furor entre la comunidad de jugadores de PC, una obra desarrollada por Davey Wreden y William Pugh que a su vez estaba basada en un mod creado por el propio Wreden. Su nombre era The Stanley Parable y se trataba de un juego en primera persona en el que no había armas ni enemigos a los que matar. ¿Será un rompecabezas al estilo de Portal, o más bien una experiencia subjetiva del tipo Dear Esther? Las dudas del redactor crecían al mismo ritmo que las divagaciones de su amigo: “Tú juégalo y ya me dirás” esa era la única respuesta que podía sonsacarle. Casi un año después del lanzamiento de The Stanley Parable en Steam nuestro protagonista reunió las ganas y el tiempo suficiente como para ponerse manos a la obra. No esperaba sentirse muy decepcionado, al fin y al cabo se trataba de un título en primera persona, el género en el que más cómodo se sentía. Instaló el juego, arrancó el ejecutable…

Stanley Banner

La premisa sobre la que arrancaba esta aventura le resultaba enigmática. Stanley, un tipo gris con un trabajo repetitivo y nada apasionante, se encuentra de repente con que en su oficina ha desaparecido todo el mundo en un abrir y cerrar de ojos. Ni empleados, ni chicos de mantenimiento ni jefes, nadie. Por primera vez en su vida no tenía a nadie del que recibir órdenes ni instrucciones sobre lo que hacer en su puesto de trabajo y eso le provocaba tanto una sensación de libertad absoluta como miedo ante la ausencia de directrices. Su única compañía era la de una extraña voz en off que se dedicaba a narrar sus acciones al mismo tiempo que pronosticaba sus próximas decisiones. Fiel al adoctrinamiento sufrido durante todos estos años, el
redactor prosiguió la aventura en base a las indicaciones de la voz que le acompañaba sin dudar de sus órdenes, como si de un gigantesco tutorial se tratara.

La aventura duró poco, apenas media hora, y con final feliz, sin embargo ésto no le satisfizo plenamente. había algo en todo ésto que le intranquilizaba ¿por qué decidió hacerle caso al narrador y entrar por la puerta de la izquierda en vez de por la derecha?, ¿qué habría ocurrido si en algún momento hubiera dado la vuelta y caminado sobre sus pasos? Rápidamente su cabeza llegó a una conclusión aterradora, que le hizo no cerrar el juego una vez terminado: Todas sus decisiones habían sido manipuladas por una fuerza desconocida y formaban parte de un plan mucho más grande de lo que podía suponer. Una vez más se volvió a poner bajo la piel de Stanley para completar la aventura, en esta ocasión desobedeciendo todas las “ordenes” que le iba dando el narrador, y descubrió algo asombroso. Tanto el juego como la historia iban evolucionando, adaptándose a las decisiones que tomábamos, fruto del libre albedrío, con la única intención de seguir manteniéndonos prisioneros entre sus poderosos límites. Todo estaba planeado al milímetro, todo formaba parte de una excelente trampa en la que el jugador trataba en vano de escapar una y otra vez del argumento impuesto. Sin embargo, el redactor se divertía como nunca antes lo había hecho, tratando de superar a la máquina y descubriendo con ello nuevas historias, nuevas situaciones y un sinfín de secretos que convertían a The Stanley Parable en un metajuego con ramificaciones casi infinitas. La lucha por ganar al destino ya estaba perdida de antemano, pero aún así no existía ningún rastro de frustración porque el objetivo principal era explorar todas las opciones a su alcance, siendo recompensado con cada descubrimiento, ya sea con nuevos escenarios, diálogos finamente hilados, humor y parodia por doquier. El desafío seguía siendo tan falso como las oficinas que recorría una y otra vez en busca de algún “fallo” pero lo verdaderamente importante era el camino, las experiencias que iba guardando en su memoria a lo largo de las innumerables partidas y cada vez que volvía a renacer en su pequeño cubículo, todo era nuevo para él.

 

Realmente The Stanley Parable redefinía el concepto de rejugabilidad, haciendo el juego más interesante a cada hora invertida, convirtiéndose en una indispensable lección sobre el trabajo de los diseñadores a la hora de fabricar precisas telas de araña con las que atrapar al jugador y ofrecerle esa falsa sensación de libertad que tanto ansían. Después de incontables sesiones delante del ordenador, nuestro redactor decidió descansar y dedicar un tiempo a ordenador sus ideas. Hacía mucho que un juego no le había causado tanta impresión, penetrando en su cerebro de jugador y obligándole a replantearse ciertas cuestiones que él tenía asumidas como normas obligatorias. Su veredicto fue claro: The Stanley Parable es el mejor trilero de la actualidad, haciéndonos creer que la pelota está escondida en la mano derecha cuando realmente no existe ni la bola, ni las manos y ni siquiera el propio trilero. Pero cuando uno se daba cuenta ya era demasiado tarde para escapar de la sucesión de multiversos. Nada volvería a ser igual, y eso le hacía inmensamente feliz.

Stanley 1 Stanley 3 Stanley 2

The Stanley Parable: los hilos de la marioneta
The Stanley Parable es una gran experiencia jugable que nos enfrenta a mil y una decisiones mientras disfrutamos de uno de los mejores diseños del pasado año. Cada nueva partida nos descubre nuevos caminos al tiempo que el narrador de la historia nos arranca más de una sonrisa.
FICHA TÉCNICA
  • Desarrolladora: Galactic Cafe
  • Distribuidora: Steam
  • Plataforma: PC
  • Jugadores: 1
  • ESRB: +13
  • PVP: 11,99 €
4.0Nota Final
Puntuación de los lectores: (1 Voto)

Sobre El Autor

Big Boss

Cocreador y exredactor de la revista Fase Extra Magazine. Antiguo administrador del blog Fase Extra. Fotógrafo, editor de vídeo, cortometrajista y buscador pasivo de oro. Disfrutando de los videojuegos desde la época de Amstrad CPC hasta la de Xbox One, y vuelta atrás. Defensor de Alone in the Dark (2008) y otras causas perdidas. Una vez tuve tiempo libre.

  • FastETC

    Es curioso como todos los textos que he leido sobre The Stanley Parable son tan distintos... tan distintos como la experiencia de cada uno con el juego.

    • Ese es precisamente el punto fuerte del juego, la experiencia mutable. Sin sus múltiples historias, su concepto de narración y sus secretos solo sería un "Dear Esther" más. Stanley Parable se disfruta proporcionalmente al tiempo que le dediques y cuándo creas que no te queda nada más te pasas por YouTube y todavía te llevarás una sorpresa